Rubia madison se empala con verga de alex legend en 4k
La rubia Madison ya llegaba con el coño chorreante solo de ver la polla de Alex Legend asomarse por el pantalón ajustado mientras se quitaba la blusa de encaje. Él no perdió tiempo y la agarró por la cintura para sentarla sobre su regazo, dejándole sentir el grosor brutal de su verga dura como una roca contra el clítoris hinchado. Madison gimió fuerte al sentir cómo se le mojaba la ropa interior al instante, mientras sus tetas grandes y naturales rebotaban al ritmo de sus movimientos. Alex le arrancó el sujetador de encaje negro y se llevó uno de sus pezones rosados a la boca, chupando con fuerza mientras le metía dos dedos en el coño empapado para probar lo bien que la tenía preparada. La rubia, con las piernas temblorosas, se puso de pie para quitarse las bragas y dejar al descubierto un coño peludo pero bien depilado, con los labios hinchados y brillantes de jugos. Sin pensarlo dos veces, se dejó caer sobre la verga de Alex, empalándose hasta la empalizada con un grito ahogado que se convirtió en un gemido largo y gutural cuando sintió cómo le llenaba todo el fondo. Él la agarraba del culo prieto y redondo, empujando hacia arriba cada vez que ella bajaba, haciendo que sus tetas saltaran como locas mientras el sonido de sus cuerpos chocando llenaba la habitación. Madison le suplicó que no se detuviera, con los ojos vidriosos de placer, mientras le lamía los huevos pesados y le chupaba el glande como si fuera un caramelo, dejándolo más duro que nunca. Alex la tumbó boca arriba en el suelo y se la folló con fuerza, metiéndosela hasta el fondo cada vez, haciendo que su coño goteante se abriera como una flor al recibir cada embestida brutal. Los gemidos de Madison eran música para sus oídos, mezclados con los gruñidos de él cuando sentía cómo su verga se enterraba hasta el fondo y le rozaba el punto g, dejándola temblando y a punto de correrse. Cuando sintió que ya no podía aguantar más, Alex la levantó en volandas y se la folló de pie contra la pared, con sus tetas apretadas contra el espejo mientras le mordisqueaba el hombro y le agarraba las nalgas para clavársela más hondo. No pasó ni un minuto antes de que Madison se corriera con un chillido agudo, apretando su coño alrededor de la polla como si quisiera ordeñarle hasta la última gota, y Alex no tardó en unirse a ella con un gruñido ronco mientras le disparaba chorros gruesos y calientes por todo el vientre. Los dos quedaron jadeando, pegajosos y satisfechos, con los cuerpos brillantes de sudor y el aire lleno del olor a sexo y excitación.