Makima empalada sin control por esa verga grotesca
Te lo juro, cuando dijo *'Abre las piernas, perra, que mi polla no va a perdonarte'* supe que estaba jodida. El villano me empujó contra la pared, me arrancó el traje con una mano mientras la otra ya me apretaba un pecho, amasando esa carne como si fuera suya. Mi coño se abrió de golpe al sentirlo entrar entero de golpe, sin importarle si estaba lista o no, y empecé a gemir como una loca, sintiendo cada centímetro de esa verga enorme reventándome por dentro. Sus embestidas eran salvajes, brutales, hasta que las caderas chocaron contra mi culo y me hizo sentirlo enterrado hasta las pelotas. Cada vez que me empotraba contra la pared, mis gritos se mezclaban con el sonido de su piel golpeando mi piel mojada, y yo solo podía suplicar *'¡Más duro, hazme tu puta, úsame como quieras!'*. El muy hijo de puta me agarró de las tetas mientras me corría dentro, llenándome de leche caliente hasta que no pude más, y cuando por fin se salió, mi coño seguía latiendo, marcando el ritmo de su dominio. Cuando me dejó tirada en el suelo, jadeando y con su leche escurriendo por mis muslos, él solo se ajustó los pantalones sin decir una palabra, como si yo nunca hubiera sido más que un juguete para su diversión.