Larissa Albuquerque se masturba con su polla de goma gigante
Te la agarras con fuerza mientras Larissa Albuquerque se retuerce en la cama, su polla de goma reluciente ya mojada de saliva y excitación. Escuchas el crujir de las sábanas cada vez que se mueve, sus gemidos ahogados por miedo a que alguien entre y los descubra. Te acercas para chuparle los pezones, sintiendo cómo su cuerpo se tensa bajo tus dedos, y ella te clava las uñas en la espalda mientras te susurra al oído: 'Más fuerte, quiero que me llenes hasta las pelotas'. La polla de goma entra y sale de su coño chorreante, el sonido húmedo de la fricción mezclándose con sus jadeos entrecortados. Te miras en el espejo y ves a Larissa mordiéndose el labio, sus ojos vidriosos de placer, mientras te inclinas para lamerle el clítoris hinchado. En más de 13 minutos de escena, la tensión de ser pillados solo los excita más, y cuando por fin se corre, Larissa grita: '¡Dame más, no pares!'.