Lara pilló a su hijastra Eleanor con un consolador y la hizo correrse
Lara no podía creer lo que veía cuando entró al jardín y encontró a Eleanor mojada, con las piernas abiertas y el consolador hundido hasta las pelotas. Llevábamos días mirándonos de reojo, rozándonos sin querer, y esa tensión se había vuelto insoportable. Sin pensarlo, me arrodillé frente a ella, le arranqué el juguete de un tirón y le metí la lengua en el coño hasta hacerla gemir como una loca. Sus dedos se enredaron en mi pelo mientras yo le chupaba el clítoris con desesperación, sintiendo cómo su cuerpo temblaba bajo mis labios. La empujé contra la pared, le subí las piernas y le empecé a comer el coño con tanta fuerza que sus muslos me apretaban la cabeza. Eleanor gritaba mi nombre mientras yo le metía dos dedos hasta el fondo, sintiendo cómo su jugo me empapaba la mano. No aguanté más y le bajé el biquini para chuparle los pezones duros mientras ella me frotaba el coño contra mi cara. En más de 14 minutos de escena, la hice correrse tres veces, cada vez más fuerte, hasta que su cuerpo se quedó sin fuerzas. Ahora solo pienso en cuándo podré repetirlo.