Follada salvaje con Alicia Beatriz en un auto a punto de ser descubiertos
La noche estaba fría, pero mi polla ardía como nunca al ver a Alicia Beatriz subirse a mi coche con esa minifalda que apenas cubría su culo perfecto. Sabía que su marido podía aparecer en cualquier momento, pero eso solo me ponía más duro. Le susurré al oído que si alguien nos pillaba, sería su culpa por ser tan puta, y ella gimió más fuerte, apretando sus tetas naturales contra mi pecho. Le bajé las bragas con los dientes mientras mi mano ahogaba sus gritos, porque los vecinos ya estaban cerca. Su coño estaba tan mojado que mi verga entraba sin esfuerzo, hasta que las caderas chocaron y ella mordió mi hombro para no delatarnos. Cada embestida era un riesgo, porque si alguien abría la puerta, nos pillarían con mi polla enterrada hasta las pelotas en su chocho húmedo. Alicia Beatriz me rogaba que no me corriera, pero cuando le di la vuelta y la empotré contra el asiento trasero, sus gemidos se volvieron incontrolables. Escuché pasos afuera y aceleré el ritmo, follándola más fuerte mientras ella me clavaba las uñas en la espalda. Justo cuando estaba a punto de explotar, ella susurró: 'Córrete dentro, cabrón, quiero sentir tu leche caliente en mi vientre', y eso fue todo lo que necesité para vaciarme hasta el último gota dentro de su coño caliente.