Lana Analise se arrodilla y me chupa la polla como una perra en celo
Agarré a Lana Analise del pelo y le metí mi verga hasta las pelotas en su boca, sintiendo cómo sus labios apretaban mi tronco mientras le escupía en la garganta. La muy puta tragó todo sin quejarse, ahogándose con mi leche espesa mientras le ordenaba que me lamiera los huevos. Con las lágrimas corriéndole por las mejillas, me miró suplicando permiso para respirar, pero yo solo le empujé la cabeza más abajo, ahogándola con mi polla hasta que sus ojos se pusieron en blanco. Luego la tiré al suelo y le abrí las piernas de una patada, hundiendo mis dedos en su coño mojado antes de azotarle el culo hasta dejarle las nalgas rojas. Cuando le metí la lengua en el ano, gimió como una perra en celo, pidiéndome que la follara sin piedad. La empotré contra la pared, embistiendo su culo estrecho con tanta fuerza que sus gritos se mezclaban con el sonido de mi piel chocando contra la suya. Cada vez que me corría en su cara, ella lamía mi polla como si fuera su última comida, tragando hasta la última gota. Al final, solo pensaba en cuándo volvería a humillarla así, suplicando por más.