La hijastra dormida despertó con mi lengua en su coño mojado
—¡Dios, no pares, papito! —me gritó mientras mi polla entraba de una estocada en su coño bien apretado. Esa zorrilla de 18 años, Santeria Luv, había estado follando con su novio todo el día, pero ahora era MI turno. Me había visto mirándola con envidia cuando se reía con él, así que decidí enseñarle quién mandaba en esta casa. Sin que lo supiera, me colé en su cuarto mientras dormía y empecé chupando su clítoris hinchado hasta que gimió como una puta en celo. Sus tetas grandes rebotaban cada vez que empujaba más fuerte, y su culo temblaba con cada embestida. —¡Me vas a romper, cabrón! —lloriqueó, pero no la dejé salir. Cambié de posición sin sacarla, la puse a cuatro patas y le di por el culo mientras agarraba sus tetazas. El sonido de mi polla resbalando en su chorreante concha me volvió loco, y cuando la giré para empalarla de nuevo, sentí su coño agarrándome como un guante. —¡Sí, lléname entera, Hijastrita puta! —gemí, y con un último embestida brutal, me corrí dentro hasta que los muslos me temblaron, pero antes de que pudiera decir nada, me salí de golpe y le puse mi leche en su cara