La hijastra de Juan Largo se venga follando a su padrastro
Ardía de rabia cuando lo vio entrar, pero Willow Ryder ya tenía la polla de Juan Largo en la boca antes de que él pudiera hablar. Las manos de ella apretaban esas caderas como si quisiera marcarlo, chupando con furia mientras sus ojos brillaban de resentimiento. El padrastro gruñía, sintiendo cómo esa lengua traviesa le lamía el tronco entero, pero ella no se detenía: quería que supiera que ahora era ella quien mandaba. Se dejó caer de rodillas en la alfombra, abriendo las piernas para que él viera lo mojada que estaba, y cuando Juan Largo la empotró contra el sofá, cada embestida era un castigo. Los gemidos de Willow Ryder se mezclaban con los golpes de carne contra carne, sus uñas arañándole la espalda mientras él la penetraba hasta hacerle tocar el cuello del útero. El padrastro la volteó de golpe, hundiendo la verga en ese culo virgen que ahora le pertenecía, y cuando se corrió, lo hizo con un gruñido que sonó a victoria. La mancha blanca en el muslo de Willow Ryder brillaba bajo la luz de la lámpara.