La doctora de garganta está en casa y Lucia Rossi necesita un examen
Lucia Rossi llegó al consultorio con las tetas bien paradas bajo su blusa ajustada, sabiendo que el doctor negro de polla enorme la esperaba para un chequeo muy especial. Desde que lo vio por primera vez, soñaba con que le metiera esa verga gruesa hasta la garganta, y hoy no iba a dejar pasar la oportunidad. El médico, con una sonrisa pícara, le ordenó que se arrodillara frente a él mientras su polla ya dura como roca apuntaba hacia su boca. Lucia no perdió tiempo y se la metió hasta el fondo, sintiendo cómo el grosor le abría la garganta mientras la saliva le caía por los labios. El doctor le agarró la cabeza con fuerza y empezó a embestirle la cara, follándosela con movimientos brutales mientras ella gemía con la boca llena. La saliva volaba por todos lados, mojando sus tetas y el suelo, mientras Lucia se retorcía de placer con cada embestida profunda. Luego, el médico la puso en cuatro patas y le arrancó el tanga con los dientes antes de clavarle esa polla gigante por detrás, azotándole el culo redondo con cada empujón. Lucia gritaba como una puta en celo, pidiendo más duro mientras su coño chorreaba de excitación. El doctor no se contuvo y le llenó la boca con una corrida espesa, pintándole los labios y las tetas con su leche caliente. Al final, Lucia se quedó jadeando, con la polla del doctor aún palpitando dentro de ella, sabiendo que ese examen no sería el último.