Hotkinkyjo se deja romper el culo en la cocina con AlexThorn
No sé qué tiene esa cocina que siempre termina siendo el lugar donde más puterías hacemos, sobre todo cuando mi polla está tan dura que no aguanta ni un segundo fuera. La última vez fue con Hotkinkyjo, y aunque sabíamos que en cualquier momento podía entrar alguien—el marido, la vecina cotilla o hasta el repartidor—no pudimos frenar. La puse contra el fregadero, le bajé los pantalones hasta los tobillos y le hundí los dedos en el culo sin avisar. Ella gimió tan fuerte que tuve que taparle la boca con la otra mano, pero los gemidos seguían escapándose entre mis dedos mientras la penetraba con los dos puños a la vez. El sonido de sus nalgas chocando contra las baldosas era tan húmedo que tuve que morderme el labio para no gritar. Cada vez que la escuchaba contener la respiración, sabía que estaba a punto de correrse, pero no podía. Quería que se aguantara, que sintiera cada centímetro de mi polla entrando y saliendo, hasta que el sudor de sus tetas resbalara y mezclarse con el mío. Me encantaba ver cómo su cuerpo temblaba, cómo se le cerraban los ojos cuando el dolor se convertía en placer, y cómo las lágrimas le caían por las mejillas cuando el orgasmo la golpeó de golpe. En ese momento, supe que estaba pensando en lo afortunada que era de que nadie nos hubiera pillado todavía, pero también en que, si alguien entraba, no pararíamos. La idea de que nos descubrieran solo nos volvía más salvajes, más ávidos, hasta que su mente se nubló y solo quedó el deseo de que la llenara una y otra vez.