Escorpiont se paja con medias gruesas y polla perforada
''¿A qué esperas, cabrón? Muéstrame esa verga tatuada antes de que me arrepienta'', le solté con una sonrisa de dominio mientras me desabrochaba las medias. El muy puto se quedó quieto, con esas pelotas peludas temblando de expectativa, hasta que mi orden lo hizo rodar sobre la cama. Le agarré la polla gruesa, ya mojada con sus gotas saladas, y la apreté contra mi muslo, sintiendo su piercing rozar mi piel como si quisiera marcarme. ''Pide permiso si quieres correrte'', le dije, y vi cómo se mordía el labio, desesperado por obedecer. Empecé a bombearle la verga con fuerza, sintiendo cómo sus muslos se tensaban bajo las medias ajustadas, mientras él gemía como un perrito sumiso. ''No te atrevas a derramar ni una gota sin mi orden'', le advertí, y su polla palpitó en mi mano, tan dura que casi me duele. En más de 10 minutos de escena, jugué con él como un juguete, convirtiendo cada caricia en una tortura deliciosa, hasta que al final, cuando ya no pudo aguantar más, le susurré: ''Córrete ahora, puto''. Y lo hizo, manchando mis medias como el maricón que es.