Dos putas humillan a un pobre cornudo con verga minúscula
Las dos zorras llevaban días burlandose de su pene de juguete mientras le obligaban a chupar sus coños empapados de leche, pero una polla negra enorme pasó por ahí y les hizo olvidar al pobre desgraciado. La morena de culo redondo se arrodilló frente a él con una sonrisa de zorra y le escupió en la verga flácida, mientras la rubia con tetas de silicona le agarraba del pelo y le gritaba que lamiera su raja temblorosa. El cornudo, con los huevos apretados de vergüenza, intentó meterle el dedo en el culo a la morena para ganar algo de tiempo, pero ella le dio un azote en la nalga y le ordenó que se quedara quieto como un perrito bueno. La rubia, con su clítoris hinchado como un botón, se sentó a horcajadas sobre su cara y le obligó a lamerle el coño sin piedad, mientras la morena se agachaba para mamarle la polla pequeña que ya le colgaba como un trapo, lamiendo cada centímetro con burla. Pero entonces llegó el momento cumbre: la morena se subió encima de él a cuatro patas, le agarró la pollita de mentira con una mano y le gritó que se la metiera hasta el fondo, mientras la rubia, con las piernas temblorosas, se masturbaba mirando como el pobre cornudo gemía de dolor y placer al mismo tiempo. La morena, con su culo palpitando, se corrió empapándole toda la verga de leche mientras le escupía en la cara, y la rubia, sin poder aguantar más, le agarró la cabeza y le obligó a tragarse su corrida caliente que le resbalaba por la barbilla. El cornudo, derrotado y humillado, se quedó tirado en el suelo con el coño de la morena aún goteando sobre su cara, mientras las dos putas se reían a carcajadas y se iban dejándolo con la polla más pequeña que nunca.