Contrato a una putita para que no se entere
Llegó con su minifalda ajustada y unos tacones que le hacían el culo rebotar al caminar, los labios pintados de rojo intenso y los pechos pequeños pero bien firmes bajo una blusa transparente que apenas disimulaba los pezones duros. Le pagué por adelantado y en menos de cinco minutos ya me tenía la polla dura como un palo mirándome con esos ojos verdes llenos de promesas sucias. Se tiró de rodillas en el suelo sin que le dijera nada, me bajó el pantalón de un tirón y se metió la verga en la boca con un gemido ahogado mientras sus tetas se balanceaban al ritmo de cada succión. El condón me lo quitó sin aviso, se lo escupió al suelo y se limpió los labios con el dorso de la mano, mirándome fijamente con esa sonrisa de zorra que sabía que me iba a volver loco. Le agarré el pelo con fuerza y se la metí hasta la garganta, sintiendo cómo se le llenaban los ojos de lágrimas mientras ahogaba los ruidos de placer que no podía contener. Con un empujón la tiré sobre la cama, le arranqué el tanga de encaje y le abrí las piernas para ver ese coño depilado y brillante que ya estaba empapado por la excitación. Sin esperar más, le metí dos dedos de golpe y la escuché gritar mientras se retorcía, pidiendo más con esa voz ronca que me ponía la piel de gallina. Le empotré la polla hasta el fondo sin piedad, sintiendo cómo su estrechez me apretaba como un guante, y cada embestida le arrancaba un jadeo que hacía vibrar las paredes del cuarto. Se corrió en menos de un minuto, empapándome los huevos con sus jugos calientes mientras sus muslos temblaban alrededor de mi cintura, pero no paré, siguió follándola como una bestia hasta que le salieron moretones en las caderas de tanto agarrarla. Cuando por fin me corrí dentro, noté cómo su coño palpitaba buscando cada gota de mi leche, dejando un charco blanco entre sus piernas que ella misma se limpió con los dedos para saborearlo después. Solo entonces se dejó caer sobre las sábanas, exhausta y sonriente, mientras yo me limpiaba la polla aún dura con el borde de su falda arrugada.