Mi cuñado me chupa la polla mientras su novia no está
Lo encontré masturbándose en boxers frente al espejo, con la polla dura como piedra y los ojos perdidos en sus fantasías sucias. No pude evitar reírme cuando se dio cuenta de que lo espiaba desde la puerta, pero en vez de taparse, se le escapó un gemido y se le puso más dura todavía. Me acerqué sin pensarlo dos veces, le agarré el miembro con las dos manos y me lo llevé a la boca sin dejar de mirarlo a los ojos. Él jadeó fuerte, le encantó sentir mi lengua recorriendo su tronco desde la base hasta la punta, lamiendo cada vena gruesa mientras sus caderas se movían solas buscando más profundidad. Le metí hasta la garganta sin dudar, ahogándome un poco pero sin soltar ni un segundo, mientras con una mano le masajeaba los huevos y con la otra le apretaba el culo para que no se resistiera. Él gruñía como un animal, con las manos en mi cabeza empujando sin control, y yo me excité tanto que se me mojó el coño solo de escucharlo maldecir entre dientes. Cuando noté que estaba a punto de correrse, me detuve un segundo para que no se viniera tan rápido, pero él me agarró del pelo y me obligó a seguir chupando como una puta desesperada. Esta vez no paró hasta que explotó dentro de mi boca, llenándome la lengua de leche espesa y caliente que tragué sin dejar ni gota mientras él se corría gritando mi nombre. Me encantó ver cómo se le aflojaban las piernas después del orgasmo y cómo quedó su cara, sudada y con los ojos vidriosos de placer. Antes de irme, le di un último lametón en la punta, le sonreí picante y le dije que la próxima vez lo haría correrse en mi coño, que su novia no se enteraría de nada. Se quedó ahí, con la polla medio flácida pero brillando por mis babas, mientras yo me limpiaba la boca con el dorso de la mano y salía de la habitación como si nada hubiera pasado.