Hermana adoptiva se traga la polla bien adentro
Desde el primer día que llegó a vivir con él, no podía evitar mirarle el bulto cada vez que se cambiaba de camisa. La sangre le hervía cada vez que escuchaba sus gruñidos en el pasillo, el olor a sudor mezclado con colonia barata le nublaba la cabeza y la imaginaba clavada entre sus piernas. Una tarde, después de que él se duchara, ella entró al baño con la excusa de usar el espejo, pero en realidad solo quería verlo en carne viva. Él, medio desnudo con la toalla alrededor de la cintura, no opuso resistencia cuando ella le agarró el miembro tieso y se lo llevó a la boca sin pensarlo dos veces. La polla gruesa le llenaba la boca hasta el fondo, los huevos le rozaban la barbilla y el sabor salado del pre-semen le hizo gemir con los ojos brillantes. Él le sujetó la nuca con fuerza y empezó a embestirle la garganta sin piedad, haciendo que le corran las babas por la comisura de los labios mientras ella intentaba respirar por la nariz. Cada vez que se ahogaba un poco, él le apretaba más fuerte y ella respondía abriendo más la boca, tragándose hasta el último centímetro de esa verga monstruosa que le partía el coño de lo mojada que estaba. Los gemidos ahogados y los sonidos de carne chupando carne llenaban el baño, mezclados con los jadeos de ella cuando él le sacaba la polla solo para escupirle en la cara y volver a empotrarle la garganta hasta dejarla con los ojos llorosos. Cuando por fin se corrió, ella no apartó la boca ni un segundo, tragándose todo el semen caliente que le escupió hasta el fondo de la garganta mientras le acariciaba los huevos con los dedos temblorosos. Él se quedó quieto, con la respiración entrecortada y la polla aún dura, mientras ella se limpiaba los restos de leche de los labios con la lengua y le susurraba al oído que quería más. No pasó ni media hora cuando ella ya estaba arrodillada otra vez, esta vez con las tetas al descubierto, chupándole la polla mientras él le agarraba del pelo y le metía los dedos en el coño empapado. La segunda corrida fue aún más intensa, con ella escupiendo parte del semen en su propia cara y frotándoselo por los pechos antes de volver a tragárselo todo con una sonrisa de puta satisfecha.