Assilille se moja entera mientras te la comes sin parar
El olor a coño caliente te invade la nariz mientras agarras a Assilille por las caderas, sintiendo cómo sus muslos tiemblan bajo tus dedos. Ella te mira con los ojos vidriosos, mordiéndose el labio para no gritar demasiado fuerte, porque su marido podría entrar en cualquier momento. Te la chupas con fuerza, saboreando cada gota de su flujo, mientras ella se agarra a la cama para no gemir demasiado alto. Sus tetas rebotan con cada lamida, y puedes sentir cómo su cuerpo se tensa cuando le metes dos dedos hasta el fondo, rozando ese punto que la hace enloquecer. Ella te empuja la cabeza contra su coño, ahogando un grito en el pelo, mientras escuchas pasos en el pasillo. Te detienes un segundo, conteniendo la respiración, pero ella te agarra del cuello y te obliga a seguir, moviendo las caderas contra tu boca como una desesperada. El sonido de la puerta al abrirse te paraliza, pero Assilille no se detiene, te aprieta contra su cuerpo y te corre en la cara, el líquido caliente salpicando tu barbilla mientras ella se estremece de placer. Cuando por fin se relaja, ves la mancha húmeda en la alfombra, justo donde su flujo goteó sin control.