Amiga coquetea con el músico al terminar el show
Terminó el concierto en la piscina y todos los cuerpos sudaban de tanto bailar, pero ella no podía quitarle los ojos de encima al guitarrista de torso sudoroso. Sin pensarlo dos veces, mi amiga se acercó y le susurró al oído que necesitaba algo más que música para relajarse. Él, con la polla ya dura bajo el pantalón ajustado, no necesitó que se lo pidiera dos veces. Ella le agarró la verga por encima de la tela mientras le mordía el labio inferior, sintiendo cómo se le humedecía el coño al imaginarse esa verga dentro. Se lo llevó a un rincón oscuro donde nadie los viera, le bajó el cierre del pantalón y sacó esa polla gruesa y brillante que le hacía babear solo de mirarla. Él la empujó contra la pared mojada por el vapor de la piscina, le arrancó el tanga de un tirón y la levantó en vilo para empalarla contra su cuerpo, sintiendo cómo el coño se le abría de par en par al recibir cada embestida profunda. Ella gritaba como puta descontrolada, con los pechos rebotando al ritmo de sus embestidas brutales, mientras él le mordía los pezones duros como piedras. La polla le llegaba hasta las entrañas, haciendo que el coño le ardiera de tanto placer, y él no paraba de gruñir como animal mientras le llenaba el culo de semen caliente. Ella se corrió gritando su nombre, con las piernas temblorosas y el coño chorreando jugos por todas partes, mientras él le lamía el sudor de la nuca antes de volver a empotrarla una y otra vez hasta dejarla completamente rendida.