Alan se folla a la esposa de su amigo mientras ella gime como una perra en celo
Alan siempre supo que la esposa de su mejor amigo era una zorra con hambre, pero nunca imaginó que sería tan fácil meterle la polla cuando el cornudo no estaba. Todo empezó con un mensaje casual: ella le escribió pidiéndole que pasara por casa mientras su marido trabajaba, y cuando abrió la puerta, Alan vio que llevaba solo un short ajustado que marcaba su coño mojado. La sorpresa fue mayúscula cuando, al tocarla, descubrió que no llevaba ropa interior y que su chocho estaba chorreando de excitación. Sin perder tiempo, Alan la empujó contra la pared y le arrancó el short de un tirón, dejando al descubierto sus labios rosados y brillantes. Ella gimió como una perra en celo cuando él le metió dos dedos de golpe, y al sentir lo estrecha que estaba, Alan supo que tenía que follársela sin piedad. La levantó en peso y la empotró contra la pared mientras ella le clavaba las uñas en la espalda, pidiéndole que se la metiera más duro. Alan obedeció, hundiendo su verga hasta las pelotas en su coño apretado, y cada embestida hacía que ella gritara más fuerte. Cuando Alan sintió que su polla estaba a punto de explotar, la bajó al suelo y la hizo arrodillarse, ordenándole que se tragara toda su leche. Ella obedeció como una buena puta, abriendo la boca y recibiendo su corrida caliente en la garganta. Cuando terminaron, Alan notó que el short de ella seguía tirado en el suelo, manchado con su jugo y su semen.