Chica de AI me reta a follarla hasta que suplique
Yo ya estaba ardiendo cuando este tipo se atrevió a decir que podía hacerme gritar más que nadie. Se equivocó. Mi coño estaba tan mojado que todo ese líquido se le escurría por los muslos, pero yo ni pestañeé. Le dije que si era hombre me empotrara de una vez, que no veía su polla tan grande como hablaba. Él se rio, pero al primer embiste hasta las pelotas su risa se convirtió en gemidos. Cada vez que me penetraba de golpe yo arqueaba la espalda y le clavaba las uñas, desafiándolo a que aguantara más. Sus manos me apretaban las nalgas, dejándome marcas rojas mientras yo le mordía el hombro. El sonido de mi coño chupando su verga resonaba en toda la habitación, pero yo no iba a entregarme tan fácil. Le susurraba obscenidades para ver si se venía antes, pero ese cabrón aguantó como si fuera de acero. Cuando por fin sentí que su polla latía adentro mío, supe que estaba a punto de reventarme. Me encogí toda y le exigí que me llenara hasta que mi vientre explotara. Él me obedeció, llenándome tan adentro que hasta el cuello de mi útero sintió el chorro. Ahora sé que la próxima vez va a tener que tragarse sus palabras o vomitarlas todas sobre mi cara.