Ella descubre que su novio tiene una polla monstruosa
—No puede ser, ¿tan grande?— susurró ella al verlo por primera vez sin ropa. Él sonrió con malicia mientras su verga dura como el acero se balanceaba frente a sus ojos. Te vas a poner durísimo cuando veas cómo su coño se estira para recibirlo, cómo sus uñas se clavan en su espalda cuando la empotra contra la pared. Imagínate que ella nunca había sentido algo tan grueso, que cada embestida le arranca un gemido ahogado. Al principio, su culo apretado apenas lo dejaba entrar, pero cuando la lubricación empezó a chorrear, él aprovechó para hundirla hasta las pelotas. La sorpresa fue mayúscula cuando ella descubrió que su novio guardaba ese monstruo todo este tiempo, y ahora no podía parar de pedirle más. Sus tetas rebotaban con cada movimiento, sus muslos temblaban, y cuando por fin se corrió, su leche espesa le llenó el vientre. Pero esto no se acaba aquí...