Aletta Ocean empalada por culo bien apretado en anal
Aletta llegó con esa mirada de puta viciosa que ya traía desde el lobby, pero cuando le enseñó el culo prieto y bien marcado bajo aquel vestido ajustado que le marcaba hasta la rabadilla, el fan no pudo resistirse ni un segundo más. Le clavó los dedos en las caderas mientras ella se agachaba sobre la cama, ofreciéndole el coño chorreante y el culo bien prieto que tanto deseaba destrozar. Sin perder tiempo, se untó la verga bien dura con un poco de saliva y, sin avisar, le enterró la polla hasta las bolas en el agujero más estrecho que había sentido en años, arrancándole un alarido que hizo temblar las paredes. Ella gruñó como una bestia en celo, apretando el culo con todas sus fuerzas para que no saliera ni un milímetro, mientras él la empotraba con embestidas brutales que le hacían botar las tetas como si fueran dos globos llenos de gelatina. Cada vez que la polla entraba hasta el fondo, ella gemía como una perra en celo, con la boca abierta y la lengua colgando, mientras el sudor le resbalaba por la espalda y le empapaba el tanga ya hecho trizas. El fan no aguantó mucho con ese culo que lo apretaba como un puño caliente y resbaladizo, y en menos de cinco minutos ya estaba a punto de correrse, gruñendo como un animal mientras le clavaba las uñas en el culo para no salirse ni un segundo. Cuando por fin explotó dentro de ella, Aletta no pudo evitar soltar un grito desgarrado, sintiendo cómo la leche espesa le llenaba las entrañas mientras el coño le temblaba de placer alrededor de la verga. Quedaron los dos jadeando, sudados y satisfechos, con el culo de ella bien marcado por las embestidas y la polla del fan aún dura dentro, como si no quisiera salir nunca de aquel agujero adictivo. Al final, ella se dejó caer boca abajo sobre la cama, con la cara roja y los muslos pegajosos, mientras él le susurraba al oído lo bien que se la había follado y lo mucho que le gustaba ese culo tan apretado que lo había vuelto loco desde el primer segundo.