Sola disfrutando y terminando con un chorro de leche en mi cara
Me estoy tocando con furia, los dedos hundidos en mi coño mojado mientras me muerdo el labio para no gritar. El tipo me ordenó que me masturbe para él, que me corra sin tocarme la polla, y yo obedezco como una perra sumisa. Cada vez que me acerco al orgasmo, me detengo, temblando, suplicando permiso con la voz quebrada. El muy cabrón disfruta viéndome sufrir, mandándome que me arquee más, que me meta los dedos más hondo. Cuando por fin me deja correrme, lo hago a chorros, el semen caliente salpicándome la cara mientras él se ríe de mi desesperación. Me obligó a limpiarlo todo con la lengua, lamiendo cada gota de mi propia leche como la puta obediente que soy. El orgasmo me dejó temblando, el cuerpo ardiendo, pero él no me deja descansar. Me exige que me ponga de rodillas y me abre la boca para disparar su corrida directa a mi garganta, ahogándome con su leche espesa. No puedo respirar, pero no me atrevo a moverme, tragando hasta la última gota como la sumisa que soy. El semen me escurre por la barbilla, pero él me obliga a recogerlo con los dedos y chuparlos como si fuera el postre más delicioso. Cada orden me humilla más, pero mi coño sigue mojado, traicionándome. Cuando por fin me deja ir, me desplomo en el suelo, el cuerpo agotado pero el deseo aún ardiendo. No sé cuánto tiempo estuve así, pero cuando abro los ojos, él ya se ha ido, dejándome sola con mi propia humillación y el sabor de su semen en mi boca. Me toco de nuevo, imaginando que son sus manos las que me follan, y esta vez me corro sin permiso, gimiendo su nombre como la puta desesperada que soy. El orgasmo me parte en dos, los espasmos sacudiéndome mientras me corro una y otra vez, el coño chorreando y los dedos pegajosos. No puedo parar, no quiero parar, pero sé que él volverá, y cuando lo haga, estaré lista para obedecer de nuevo. Me corro con fuerza, el cuerpo convulsionando, la mente en blanco, solo sintiendo el placer que él me permite tener. Y justo cuando estoy a punto de gritar, el video se corta, dejándome con la boca abierta y el coño palpitando, deseando más.