Si quieres ser mi esclava, esto es lo que llevarás
Llevas días mirándome con esa mirada de perra en celo, rogando en silencio por mi polla, y hoy vas a aprender lo que significa obedecerme de verdad. Te vas a poner ese collar de cuero que te compré, ajustado al cuello hasta que sientas el cuero mordiéndote la piel, y vas a arrastrarte hasta mí con las rodillas en el suelo, el coño ya mojado solo de pensar en lo que te espera. Imagínate que te agarro del pelo, te obligo a abrir la boca y te meto la verga hasta que las lágrimas te corran por las mejillas, sintiendo cómo te ahogas con cada embestida mientras tus tetas rebotan contra mi pecho. Vas a gemir como una puta cuando te azote el culo hasta dejarlo rojo, cada golpe resonando en la habitación mientras te retuerces, pero no te dejaré correrte hasta que yo lo diga. Te vas a poner de rodillas otra vez, chupando mi polla como si fuera tu última comida, sintiendo cómo se hincha en tu boca hasta que te lleno la garganta con mi leche caliente. Cuando por fin te deje montarme, vas a cabalgarme como si tu vida dependiera de ello, sintiendo cómo mi verga te parte por la mitad mientras te agarro de las caderas y te empotro contra mí una y otra vez. Y cuando por fin te corras, vas a gritar mi nombre como si fuera tu dios, sintiendo cómo todo tu cuerpo tiembla de placer mientras te derrumbas sobre mí, pensando que esto es solo el principio.