Sexybitch se corre como una fuente en mi cama
Me encantaba el desafío en sus ojos cuando me dijo que no podría hacerla mojarse así, pero yo ya tenía mi plan. Empecé con los dedos, deslizándolos por su coño resbaladizo mientras ella mordía el labio inferior, conteniendo los gemidos que le arrancaba. No le di tregua, moviendo los dedos en círculos sobre su clítoris hinchado hasta que sus caderas empezaron a temblar. 'No vas a ganar', me provocó, pero yo sabía que estaba cerca. Aumenté el ritmo, metiendo dos dedos hasta que sus muslos se tensaron y su respiración se volvió irregular. '¡No pares!', gritó, y eso fue todo lo que necesité para escuchar. Empujé más fuerte, sintiendo cómo su coño se contraía alrededor de mis dedos, y entonces pasó: un chorro caliente me salpicó el pecho mientras ella se arqueaba, convulsionando de placer. El líquido brotaba sin parar, empapando las sábanas y mi polla, que ya estaba dura como una roca. Cuando terminó, Sexybitch se dejó caer sobre la cama, jadeando, con los ojos vidriosos y la piel brillando de sudor. Yo me limpié la mano en su muslo, satisfecho, mientras ella solo podía reírse entre dientes, derrotada por su propia apuesta.