Amara Romani se vuelve loca con la verga de Tommy Gunn
El olor a sudor y lujuria me envolvía mientras me arrodillaba frente a él, sabiendo que esto estaba mal pero sin poder evitarlo. Tommy Gunn me miraba con esa sonrisa de depredador, su polla dura como roca lista para mi boca. Me metí cada centímetro hasta que los huevos me golpearon los labios, chupando con fuerza mientras él me agarraba del pelo, gruñendo como un animal. Sabía que no debíamos, que alguien podía pillarnos, pero el riesgo solo me ponía más mojada. Cuando me dio la vuelta y me empotró contra la pared, sus embestidas eran tan brutales que mis gemidos se mezclaban con el sonido de su piel chocando contra la mía. Sentía su verga entrando y saliendo, rozando ese punto que me hacía perder la cabeza, hasta que no aguanté más y me corrí gritando su nombre. Tommy se sacó y me llenó la espalda con su leche caliente, marcándome como suya. La próxima vez será peor, porque ahora sé lo que me espera.