Alexis Fawx chupando verga gruesa en putería de riesgo
Era de madrugada en el apartamento de Alexis, con las cortinas cerradas pero sin pestillo en la puerta, y cada gemido suyo podía alertar a los vecinos. Romeo Price, con esa polla gorda que sabía manejar, le agarraba la cabeza mientras se la metía hasta las pelotas, haciéndola toser entre jadeos. Ella, arrodillada en la alfombra, alternaba entre chupársela con fuerza y mirarlo con esos ojos de puta que pedía más. 'Cállate, que nos oían', susurró él mientras le agarraba las tetas, pero Alexis no paraba de gemir, mordiéndole el glande cada vez que lo sacaba. El riesgo de que alguien entrara —quizá el portero, quizá el exnovio— solo la ponía más mojada. Romeo la levantó contra la pared, le abrió las piernas de una patada y le clavó esa verga hasta hacerle doblar las rodillas. 'Te va a gustar esto, zorra', le gruñó al oído, embistiendo sin piedad. El choque de sus caderas resonaba en la habitación, y Alexis, con la boca abierta, respiraba entre lágrimas de placer. Cuando él le dio la vuelta y la empotró contra el sofá, ella gritó tan fuerte que Romeo tuvo que taparle la boca con la mano. 'Ya no puedo aguantar', jadeó él, y le soltó una corrida tan abundante que le resbaló por las tetas y el coño. Alexis, sonriendo con los ojos vidriosos, le lamió los dedos manchados de leche. 'La próxima vez, no te corres tan rápido, maricón'