Semen espeso brota de polla dura en bukkake
El tipo se quitó la camiseta sudada y se quedó con la polla bien dura, apuntando hacia arriba como un mástil a punto de izar velas. La cámara se acercó para capturar cada gota de líquido preseminal que brillaba en el glande mientras él se masturbaba con movimientos lentos y calculados. Dos mujeres se arrodillaron a sus lados, con las lenguas listas para lamerle el tronco cuando empezara a correrse, sus alientos calientes rozando la piel sensible de sus bolas. Él gruñó mientras apretaba los dientes y dejaba escapar un gemido ronco, sintiendo cómo el semen espeso subía por su verga como lava hirviendo antes de explotar en chorros gruesos y pegajosos que salpicaron los pechos, la cara y hasta la boca abierta de una de ellas. Las gotas resbalaban por la piel mojada, mezclándose con los jugos que ya goteaban de sus coños excitados, mientras todas se relamían los labios viendo cómo el líquido blanco se deslizaba por los cuerpos desnudos. Una de las putas se agachó para chuparle el glande aún palpitante, tragándose los últimos restos que le quedaban en la boca, mientras la otra le acariciaba las pelotas con los dedos para exprimirle hasta la última gota. El ambiente olía a sexo crudo, a sudor y a leche derramada, con los gemidos ahogados entre risas y suspiros que llenaban la habitación. No importaba si le caía en el pelo, en los muslos o directamente en la lengua, porque él ya no podía parar de eyacular, con cada chorro más espeso que el anterior. Al final, quedó completamente cubierto, con el semen goteando por su torso y las mujeres lamiéndole con avidez cada rincón mojado, como si quisieran beberse hasta el último vestigio de su corrida. La cámara no perdía detalle, captando el brillo del líquido en las tetas, el temblor de las piernas del tipo y los jadeos entrecortados que escapaban de sus bocas cada vez que otra gota golpeaba su piel ardiente.