Polla dura en su boca mientras chupa los dedos del pie
La milf se arrodilla con esa mirada traviesa que la delata, los labios pintados de rojo carmesí y la lengua lista para trabajar. No pierde ni un segundo en desabrocharse el cinturón del profesor y sacar esa verga gruesa que ya le hace la boca agua. Con un gruñido gutural, se la mete hasta la garganta sin pensarlo dos veces, los dedos de los pies crispados por la excitación al sentir el sabor salado de la leche que empieza a brotar. Los pies, esos que tanto le gustan a él, los lame con avidez mientras lo masturba con una mano, el talón pegado a su paladar para que sienta cada centímetro de su lengua. Él la agarra de la nuca y la empuja más, ahogándose en su propio deseo mientras ella traga hasta que le duelen las encías. Los dedos se le clavan en las nalgas mientras le exige que no pare, que le dé más, que le corra en la boca en cuanto sienta el primer espasmo. El sonido de los jadeos se mezcla con el chapoteo de la saliva resbalando por su polla, los gemidos sueltos entrecortados cuando él le agarra un mechón de pelo y le clava las uñas en el muslo. La milf no aguanta más, los dedos de los pies se contraen de puro placer y se corre chorreando entre las piernas mientras sigue tragando leche espesa, la cara llena de fluidos hasta que no queda ni una gota. Al final, se limpia los restos con la mano y se lame los dedos, mirándolo con esa sonrisa de puta satisfecha que sabe que lo volverá loco en cinco minutos.