Samira Summer se masturba pensando en el negro que la vuelve loca
Me estoy tocando con los dedos bien mojados, imaginando esa polla enorme del negro que me tiene obsesionada desde que lo vi en el gimnasio, con esos músculos marcados y esa mirada que me derrite el coño. Llevaba semanas provocándolo a propósito, poniéndome tangas ajustados y rozándome contra él cada vez que pasaba, mandándole fotos de mi culo en ropa interior para que se le pusiera dura. Hoy me miró con esa sonrisa de puto que sabe que me tiene en sus manos, y no pude aguantar más. Me encierro en mi cuarto, me quito la ropa y me meto los dedos hasta el fondo, gimiendo como una perra en celo mientras pienso en cómo me empotraría contra la pared. Imagino sus manos grandes apretándome las tetas mientras me clava esa verga negra hasta que me duelen las rodillas, y cómo me correría gritando su nombre. Me corro con los dedos temblando, pero sé que esto no se queda aquí. Mañana lo voy a buscar, y esta vez no habrá provocación que valga: me lo voy a follar hasta que no pueda caminar.