Polla gigante empotra a Ravel en anime hentai
Desde que vio esa polla monstruosa en la pantalla por primera vez, Ravel no pudo sacársela de la cabeza ni un segundo. Cada vez que cerraba los ojos, imaginaba cómo se la clavaría hasta dejarla sin aliento, cómo esa verga gruesa le partiría el coño en dos al empotrarla contra la pared. Cuando Chulainn apareció en su habitación con esa sonrisa pícara y los pantalones a medio bajar, supo que el momento había llegado. Él la agarró del pelo sin piedad, le arrancó la ropa interior de un tirón y la tiró sobre la cama como si no pesara nada. El primer empujón hizo que a Ravel se le escapara un gemido agudo, mezclado con un gruñido ronco de Chulainn mientras le clavaba los dedos en las caderas. La polla, dura como el acero y con venas palpitantes, se hundió hasta el fondo sin piedad, estirando su coño hasta límites que ni siquiera sabía que existían. Cada embestida era tan profunda que le hacía ver estrellas, con los muslos de ambos resbalando por el sudor que se acumulaba en la piel. Ravel chilló cuando él la penetró a cuatro patas, agarrándola de las tetas para usarla como apoyo mientras le destrozaba el culo a base de golpes de cadera. El sonido de los cuerpos chocando resonaba en la habitación junto con los gruñidos animales de Chulainn y los gritos ahogados de ella, que no podía más que jadear y suplicar que no parara. Cuando él le ordenó que le chupara los huevos antes de correrse dentro, Ravel no lo pensó dos veces: se agachó con los labios bien abiertos y se los tragó hasta la garganta, notando cómo la polla le latía en la lengua antes de que la sacara de golpe para empalmarla de nuevo. El último empujón fue brutal, con Chulainn enterrándosela hasta las pelotas mientras le mordía el hombro para ahogar el grito de su orgasmo. El coño de Ravel se contrajo como una tenaza alrededor de su verga, exprimiendo cada gota de leche caliente que le llenó las entrañas mientras los dos se desplomaban sobre las sábanas, exhaustos y cubiertos de sudor pegajoso.