Mishell me hace pagar por sus celos con mi polla
Imagínate que te vuelves loco cuando tu mujer te muestra el culo de esa manera, como si quisiera que te lo tragaras y olvides todo lo demás. Mishell entró al cuarto con esa actitud de puta venganza, moviendo las caderas como solo ella sabe, porque anoche la escuché llorar por teléfono con su ex. Hoy va a usarme para sacarse esa espina, y carajo, no puedo quejarme. Sus nalgas grandes empezaron a rebotar en mi cara mientras me agarraba el pelo, obligándome a chupar esos labios mojados hasta que gimió tan fuerte que temblaron las paredes. Julian está afuera, pero ella no lo sabe, y eso hace que su coño se apriete más contra mi lengua. Cuando finalmente me dejó subir, lo hizo clavándose de golpe, sus tetas saltando mientras cabalgaba sin piedad, con ese culo perfecto golpeando mis rodillas en cada rebote. Te vas a poner durísimo cuando veas cómo su ano se contrae alrededor de mis dedos, cómo suelta un chorro de leche caliente al correrse, y cómo sigue montándome hasta que el semen le gotea por los muslos. La empujé contra el espejo, mis bolas chasqueando contra su piel sudada, y cuando empezó a gritar que no podía más, la volteé para meterle la polla hasta que su respiración se cortó