Milka aguantó doble penetración del preso rebelde
Milka llevaba días imaginando cómo sería que un tipo con esa fama de salvaje le metiera mano sin piedad, pero cuando el exconvicto entró en su casa con esos ojos de depredador y esa verga dura como un palo, se le fue todo el aire de los pulmones. El muy cabrón ni siquiera le dio tiempo a reaccionar: le arrancó el vestido de un tirón, le arrancó el sujetador sin miramientos y le dejó los pechos al aire, duros y temblorosos, mientras le lamía los pezones con una lengua que parecía de fuego. Ella gimió como una perra en celo, sintiendo cómo el calor le empapaba el coño al instante, pero el cabrón no se conformó con chuparle la concha: le metió dos dedos hasta el fondo, estirándole el coño mientras le susurraba al oído que aguantara, que esto solo acababa de empezar. Mientras su novio FLX027P01 se masturbaba como un loco frente a ellos, el preso no perdió el tiempo: la levantó en peso y la empotró contra la pared, clavándole la polla hasta las pelotas en el culo sin lubricante, haciendo que a Milka se le saltaran las lágrimas de dolor mezclado con placer. El novio, lejos de sentirse desplazado, se acercó por detrás y le metió la verga en la boca, ahogándola con sus embestidas mientras le agarraba los pelos con fuerza. Milka no podía más: el coño le ardía, el culo le dolía, pero el orgasmo le subía por la espalda como un rayo, haciendo que su cuerpo se sacudiera entre gemidos guturales mientras los dos machos la usaban como un juguete sin piedad. Cuando el preso sintió que se le venía la leche, se la sacó del culo y le disparó un chorro grueso en la cara, partiéndole los labios con la fuerza del impacto, mientras el novio le reventaba la boca con su corrida caliente. Milka, cubierta de semen por todos lados, no pudo evitar tragarse hasta la última gota mientras se corría como una loca, con las piernas temblorosas y el coño chorreando leche por todas partes.