Mi novia disfruta verme follar con su amiga en un trisal
La española de pelo negro y curvas de escándalo llevaba días fantaseando con verme empalmar a otra mientras le chupaba el coño a su amiga rubia de tetas enormes. Aquella tarde, con el sol colándose por la ventana, la morena se arrodilló entre las piernas de la rubia y le lamió el clítoris hinchado hasta que esta empezó a gemir como una perra en celo. La novia, con los pechos desbordados del sujetador de encaje, se acercó y le susurró al oído algo sucio mientras le agarraba el culo prieto de la otra, apretando con fuerza sus nalgas redondas. Yo no pude resistirme y saqué la polla dura como una piedra, gruesa y palpitante, para que ambas la sintieran contra sus bocas calientes. La rubia no tardó en enroscar los labios alrededor del glande y empezar a mamársela con ansia, mientras la morena se ponía a cuatro patas en el sofá, ofreciendo su coño empapado de jugos que brillaban bajo la luz. Con un empujón brutal, le metí la verga hasta el fondo y empecé a embestirla como un animal, haciendo que su culo rebotara con cada embestida mientras gritaba que no parara. La rubia, celosa pero excitada, se acercó por detrás y se frotó contra mi espalda, mordisqueándome los hombros mientras yo seguía martilleando el coño de su amiga, que ya no podía contener los espasmos de placer. Entre gemidos ahogados y cuerpos enredados, las dos se corrieron al mismo tiempo: la rubia con leche chorreando por la polla que aún no había soltado, y la morena con chorros de jugos escapando por los muslos mientras su coño se contraía sin control. Cuando por fin me vacié dentro de ella, las dos se desplomaron en el suelo, jadeantes y satisfechas, con las tetas rebotando y las caras empapadas de sudor y de lo nuestro.