Mi culo se abrió de par en par con una botella hasta que me corrí
Estaba ardiendo de ganas, con el ano palpitando como si me hubieran encendido un fuego en el culo, y no aguanté más: me metí una botella hasta que mi cuerpo empezó a soltar lubricante natural como una fuente. ¿Te gustaría estar en su lugar? Imagina la presión, cómo el vidrio frío se deslizaba entre mis nalgas, estirando mi agujero hasta que ya no reconocía mi propio cuerpo. Gemí como una perra en celo, sintiendo cada centímetro de aquella intrusión, mientras mis dedos se clavaban en las sábanas. Sabía que esto estaba mal, que no debía hacerlo, pero el placer era tan intenso que no podía parar. El líquido caliente empezó a brotar de mi culo, mojando todo a su paso, y supe que ya no había vuelta atrás. Me corrí con la botella enterrada hasta las pelotas, sintiendo cómo mi cuerpo se contraía alrededor de ella como si fuera una polla. 'Dios, esto es lo más sucio que he hecho', pensé, pero en el fondo quería más. Y cuando por fin la saqué, mi ano seguía abierto, palpitante, listo para lo que viniera después. '¿Quieres ver lo que hice con mi culo?' le susurré al espejo, sabiendo que esto solo era el principio.