El culo de John Gay te va a volver loco de deseo
El vestuario del gimnasio huele a sudor y desinfectante, pero hoy hay algo más en el aire: la tensión que lleva semanas acumulándose entre ustedes dos. John Gay se ha pasado meses provocándote, vistiendo esos pantalones ajustados que marcan cada centímetro de su trasero redondo, rozándose contra ti en la ducha, enviándote fotos de su cuerpo empapado después del entrenamiento. Hoy, cuando te agarra la polla por primera vez, sientes cómo su mano caliente te envuelve con seguridad, como si ya supiera exactamente cómo te gusta. Te arrastra hacia los bancos del vestuario, donde la luz tenue apenas alcanza a iluminar sus labios carnosos cuando se arrodilla frente a ti. La primera lamida te hace gemir, y él sonríe, sabiendo que te tiene justo donde quería. Te la chupa con una lentitud torturante, pasando la lengua por el glande antes de tragársela entera, hasta que sientes cómo la garganta le cierra alrededor. Cuando ya no puedes más, lo empujas contra la pared y le bajas los pantalones de un tirón, dejando al descubierto ese culo perfecto que tanto has imaginado. Le separas las nalgas con los dedos y le escupes en el agujero, preparándolo antes de clavársela de una estocada. John grita, pero no se queja, solo arquea la espalda para recibirte más profundo. Cada embestida lo hace gemir más fuerte, y cuando por fin te corres dentro de él, sientes cómo su cuerpo se estremece alrededor de tu verga. Pero esto no ha terminado... la próxima vez, serás tú el que esté de rodillas.