Mbappé se empotra a la rubia en el vestuario
La rubia llevaba semanas soñando con esos muslos marcados y esa mirada de depredador que el crack francés lanza cada vez que pisaba el césped... Cuando Kylian la arrinconó contra los taquillas del vestuario, ella supo que esta vez no habría escapatoria. Él se le acercó con esa sonrisa pícara mientras le bajaba el short deportivo con dedos ágiles, dejando al descubierto un coño depilado y chorreando de anticipación. Ella jadeó cuando sintió su polla dura y gruesa rozarle el muslo, tan caliente que parecía quemar a través de la tela del bóxer. Kylian no perdió tiempo: la levantó en volandas contra la pared, le arrancó el top deportivo de un tirón y le mordisqueó los pezones mientras le metía dos dedos dentro, arrancándole un gemido gutural. La rubia se aferró a sus hombros musculosos, sintiendo cómo la resbaladiza cabeza de su verga se abría paso entre sus labios vaginales antes de clavarla de golpe hasta el fondo. Cada embestida resonaba en el vestuario vacío, acompañada de los chapoteos húmedos de sus cuerpos chocando y los gritos ahogados de ella pidiendo más. Kylian la empotró con furia, sintiendo cómo su coño se contraía alrededor de su polla como un puño caliente, mientras le susurraba al oído groserías en francés mezcladas con maldiciones en español. Ella se corrió primero, mojando su verga con un chorro espeso que le resbaló por los muslos, pero él no se detuvo: siguió clavándosela con más fuerza, hasta que su propia corrida le llenó las entrañas con un líquido espeso y caliente que la dejó temblando contra la pared. Cuando por fin la dejó caer al suelo, las piernas le flaqueaban y el coño le dolía de lo bien follada que estaba, pero en sus ojos brillaba esa misma mirada de depredador que lo había vuelto famoso en el mundo entero.