Frenchbreak se masturba con una polla de 23 cm mientras su compañera de piso escucha
Te voy a contar cómo empezó todo: '¿En serio tienes esa cosa tan grande?' — le pregunté a Frenchbreak cuando lo vi sacando esa verga monstruosa de 23 centímetros. No podía creer que alguien tuviera un miembro así, y mucho menos que se la fuera a menear a centímetros de mi habitación. Al principio solo era un sonido rítmico contra la pared, pero luego se volvió más intenso, como si estuviera follando el aire con esa tranca descomunal. Me acerqué sigilosa y vi cómo se agarraba la polla con ambas manos, tirando de ella con fuerza mientras su cuerpo se tensaba. El sonido de su respiración agitada y los gemidos ahogados me excitaron tanto que sin darme cuenta empecé a tocarme. ¿Te gustaría estar en su lugar? Imagina esa polla dura como el acero, con las venas marcadas y la punta goteando, mientras él se la trabaja con furia. De pronto, escuché un golpe seco contra la pared — ¡había empujado su cadera hacia adelante con tanta fuerza que el impacto resonó en toda la casa! El sonido húmedo de su mano frotando esa verga enorme me volvió loca, y antes de que pudiera contenerme, ya estaba gimiendo en voz baja, imaginando cómo se sentiría esa polla entrando y saliendo de mi coño mojado. Frenchbreak no sabía que lo estaba observando, pero yo sí sabía que no iba a poder resistirlo. Al final, cuando vi cómo su cuerpo se convulsionaba y un chorro espeso de leche salía disparado contra la pared, supe que esto no se quedaría así. La próxima vez, no me conformaré con mirar...