Latina se traga toda la leche hasta dejarla caer
La morena de curvas explosivas no pudo resistirse cuando le agarró la verga dura como una roca y se la metió hasta la garganta sin pensarlo dos veces. Con los labios bien abiertos y la saliva resbalando por el tronco grueso, empezó a mamársela con movimientos lentos al principio para luego acelerar hasta dejarla bien adentro con cada embestida. Él le agarraba la cabeza con fuerza mientras ella gemía con la boca llena, sintiendo cómo la polla le llegaba hasta el fondo de la garganta y le hacía cosquillas en la campanilla. Después de unos minutos de mamada profunda, la soltó un segundo para escupir un hilo de babas espesas entre sus tetas prietas antes de volver a chupársela con más ganas. Cuando ya no pudo más, le agarró los huevos bien apretados y le dio un par de jalones fuertes mientras la leche empezaba a brotar a chorros por toda su cara morena. La primera corrida le bañó las mejillas, la nariz y hasta los labios, pero ella siguió chupando con desesperación hasta que el resto se le fue directo a la boca, tragándose cada gota caliente que le escupía en la lengua. Mientras se limpiaba con el dorso de la mano, él le dio la vuelta bruscamente y la empaló contra la pared del baño, clavándole la verga hasta tocarle el útero con cada embestida profunda. Los gritos de la latina resonaban por toda la casa mientras el coño le apretaba la polla como un tornillo, mojándose cada vez más con cada golpe hasta que sintió cómo se le venía el orgasmo arrasando con todo. Cuando por fin eyaculó dentro de ella, la llenó hasta arriba con su leche espesa, dejando su coño bien regado mientras seguía gimiendo con los muslos temblorosos y la espalda pegada a la pared.