La trans caliente de londres era mi puta folladora
Desde que la conocí en ese bar de Londres, supe que esa trans de polla dura y culo apretado sería mi mejor follada. Cada vez que se ponía de rodillas y me chupaba la verga, gemía tan fuerte que los vecinos se quejaban. Su coño bien mojado y su culo prieto me volvían loco, así que la empotraba contra la pared hasta que gritaba de placer. Una noche, después de tomarnos unas copas, terminamos en mi cama, donde le arranqué el tanga y le metí la polla hasta el fondo. Sus tetas falsas rebotaban mientras la embestía sin piedad, y cuando le corrí en la cara, me pidió más. La siguiente semana, la encontré en el parque, vestida como una puta, y no pude resistirme a follármela otra vez. Esta vez, la puse a cuatro patas y le di por el culo hasta que se corrió gritando mi nombre. Su cuerpo era perfecto, con curvas que me volvían loco y una boca que sabía chupar como una profesional. Cada vez que la veía, sabía que terminaría con su coño lleno de mi leche. Era mi puta personal, y no había nada mejor que correrme dentro de ella.