La madastra rubia se mete en mi cuarto con el aire acondicionado roto
El calor de la tarde se cuela por las rendijas de la ventana mientras la rubia madastra de ojos azules, con su vestido ajustado marcando cada curva de su culo redondo, se acerca a la puerta entreabierta. Ella susurra que el aire acondicionado de su habitación no funciona, pero sus ojos brillan con otra intención. La polla de él ya está dura bajo los pantalones cuando ella se sienta a su lado en la cama, rozando su muslo contra la entrepierna con disimulo. Las manos de ella bajan hasta el botón de su pantalón, desabrochándolo con lentitud mientras escuchan los pasos de alguien en el pasillo. Ella se inclina para chupar su polla con la boca abierta, gimiendo bajito para que no la oigan, pero el sonido de sus labios chupando y la saliva resbalando por el tronco delatan lo que están haciendo. Él la empuja contra la cama, levantando su vestido para descubrir el tanga empapado, y mete dos dedos dentro de su coño apretado mientras ella muerde la almohada para ahogar sus gemidos. La puerta del cuarto está entreabierta, y en cualquier momento alguien podría entrar, pero eso solo los excita más. Él la penetra de una estocada, hundiendo su polla hasta que las caderas chocan, y ella arquea la espalda, mordiéndose el labio para no gritar. El ritmo se acelera, los cuerpos sudorosos chocan con fuerza, y el sonido de la piel golpeando contra piel llena la habitación. Ella se corre primero, apretando su coño alrededor de su polla, y él no aguanta más, descargando toda su leche caliente dentro de ella mientras ella se retuerce de placer.