La empleada culona de Mr James se deja llenar
Esa tarde en la cocina, el calor entre nosotros ya no se aguantaba más. Mr James me miraba el culo desde hacía días, cada vez que pasaba con el trapeador, y yo sabía que solo era cuestión de tiempo antes de que no resistiera. El ambiente estaba cargado de tensión, como un polvo a punto de estallar, hasta que una noche, después de que mi 'jefe' se quedara hasta tarde, la situación explotó. Me acorraló contra la mesa de la cocina, sus manos grandes apretándome las nalgas mientras me levantaba la falda hasta la cintura. Sentí su verga dura contra mi cadera antes de que siquiera me diera cuenta de lo que pasaba, pero no me quejé, al contrario, me abrí las piernas y dejé que me empotrara de una sola estocada, sin dejar nada fuera. El sonido de su piel chocando contra mi culo gordo resonó en toda la cocina mientras yo gemía sin control, mi coño mojado chorreando de lo excitada que estaba. Él me sujetó de las caderas y me penetró con fuerza, entrando hasta que sus pelotas golpeaban mi clítoris hinchado. Cada vez que se hundía en mí, sentía como si me fuera a partir en dos, pero no quería que parara, solo que me follara más fuerte. Sus jadeos se mezclaban con mis gritos, y cuando ya no aguantó más, se corrió dentro de mí, llenándome hasta el borde. Ahora cada vez que lo veo, sé que la próxima vez será aún más salvaje, y esta vez ni siquiera esperaré a que me pida permiso.