Hermana de padre se deja empotrar viendo porno
La tipa llevaba horas con el coño latiendo mientras veía porno en su laptop, pero no imaginaba que su hermanastro entraría de improvisto con la polla dura como una roca y sin dejarla reaccionar le arrancó el short ajustado dejándole el culo al aire. Ella intentó decir algo, pero solo le salió un gemido ahogado cuando él le hundió los dedos en su conchita empapada, notando lo caliente y mojada que estaba por la excitación de verlo desnudarse frente a ella. La empujó contra la cama, le bajó el top dejando al descubierto sus tetas pequeñas pero duras, y sin perder tiempo le metió la verga hasta el fondo haciéndola gritar con cada embestida que le sacudía las entrañas. La polla gruesa y venosa entraba y salía con fuerza, mojando sus muslos de jugos mientras ella se agarraba a las sábanas mordiendo una almohada para no despertar a toda la casa. Él le tiraba del pelo para arquearle el cuello, obligándola a recibir cada empujón con los ojos vidriosos y la boca abierta en un quejido constante, mientras sus tetas rebotaban sin control bajo el ritmo brutal de la follada. No pasó mucho antes de que ella sintiera el primer temblor del orgasmo recorriéndole el cuerpo, los jugos brotando como un manantial mientras su coño se cerraba alrededor de la verga como si no quisiera dejarla salir. Él, lejos de detenerse, aceleró el ritmo clavándola más fuerte, sintiendo cómo su verga se hinchaba justo antes de llenarle el útero de leche caliente, gruñendo como animal mientras le vaciaba hasta el último gota dentro de esa conchita que ya no respondía, solo temblaba de placer. Cuando por fin se separaron, ella quedó tirada boca arriba con las piernas abiertas, el coño chorreando leche y jugos, los muslos pegajosos y la respiración entrecortada mientras él se limpiaba la polla en sus tetas antes de salir del cuarto como si nada hubiera pasado.