Gordita en tanga se deja empotrar con su coño bien jugoso
Esta gordita de tanga ajustado no podía dejar de mirar cómo su vecino sudaba bajo el sol mientras cortaba el césped... Un día, cuando él se acercó para pedirle sal, ella notó cómo su polla se marcaba bajo el short y no pudo resistirse. Lo invitó a pasar, y antes de que cerrara la puerta, ya le estaba bajando el pantalón para chuparle esa verga dura como piedra. La gordita se arrodilló y le metió toda la polla hasta la garganta, gimiendo fuerte mientras se le mojaba el coño solo de sentirlo en su boca. Él la levantó en brazos y la empotró contra la pared, clavándole esa polla enorme en su concha bien jugosa. Cada embestida hacía que sus tetas rebotaran y sus gemidos se volvieran más fuertes, hasta que él le agarró el culo y se corrió dentro de ella, llenándola de leche caliente. La gordita se dejó caer al suelo, jadeando, con el tanga roto y el coño chorreando semen. No hubo palabras después, solo el sonido de sus respiraciones agitadas y el olor a sexo en el aire.