Ese culo redondo lo volvió loco de deseo
Te voy a contar cómo empezó todo: él no podía quitarle los ojos de encima a ese trasero perfecto que ella movía exageradamente cada vez que pasaba por su lado. La blusa ajustada, los jeans que se le pegaban como una segunda piel, y esas miradas de reojo que le lanzaba mientras se mordía el labio, todo era una provocación calculada. ¿Te gustaría estar en su lugar? Imagina el calor que le subía por el cuello cada vez que ella se inclinaba para recoger algo, dejando ver ese culo prieto y húmedo que pedía a gritos ser empotrado. No aguantó más cuando ella se sentó en su regazo, frotándose contra su polla dura mientras le susurraba al oído: '¿Quieres romperme el culo o prefieres que te lo chupe primero?' La tensión era insoportable, y cuando por fin la levantó y la apoyó contra la pared, le arrancó el pantalón de un tirón. Sus manos apretaban esas nalgas mientras la penetraba de una estocada, haciendo que ella gritara de placer. Cada embestida era más profunda, más salvaje, hasta que sus gemidos se mezclaban con el sonido de la carne chocando. Cuando por fin se corrió dentro de ella, le dejó claro que esto no terminaría aquí. La próxima vez, será aún más intenso.