El culo apretado del twink se rompe ante los maduros
Angus llevaba semanas mirándole el culo al chico del jockstrap en el vestuario, imaginando cómo se vería su picha entrando en ese agujerito perfecto. El moreno de polla gruesa no aguantó más y, cuando el twink se quitó la ropa, le hizo señas de que se arrodillara. ‘Chúpala primero, putita’, le ordenó mientras le agarraba la cabeza y le metía el miembro duro hasta la garganta. El joven obedeció, tragando el grueso tronco con gemidos ahogados, la saliva escurriendo por sus labios. Pero Angus no quería solo una mamada: lo empujó contra la pared, le abrió las nalgas con fuerza y le embistió sin piedad, hundiendo cada centímetro en ese culo virgen. El twink gritó con cada arremetida, sintiendo cómo la verga lo llenaba de golpe, sus piernas temblaban mientras otro maduro, Dale, se acercaba y le agarraba las tetillas. ‘Mira cómo le gusta’, dijo el segundo, lamiéndose los labios antes de unir su polla a la fiesta. Entre los dos lo empotraron, cambiando de posiciones: uno por el culo, otro chupando su boca, hasta que Angus no pudo más y se corrió adentro, llenándolo de leche caliente. El twink, exhausto, solo alcanzó a decir: ‘Ahora sí son unos viejos cabrones de verdad’