Cheerleader mojada comiendo se deja empotrar por Brian Omally
El aroma a sudor y perfume barato te llena los sentidos cuando ves a la Cheerleader Kait retorciéndose en el sofá, las piernas apretadas como si eso fuera a calmar el fuego que le quema el coño. Lleva días provocándote con miradas robadas bajo las pestañas, con esos pompones rozando tu polla cada vez que salta, y hoy por fin no aguanta más. Se quita el uniforme de un tirón, dejando al descubierto ese culo firme que tanto has imaginado agarrar, y te arrastra hacia ella con un gemido que te pone más duro que el mármol. Brian Omally no pierde el tiempo: le abre las piernas de golpe y se clava en su coño mojado, sintiendo cómo los labios se aferran a su polla como si no quisieran soltarla. La Cheerleader gime como una loca cuando le metes los dedos en la boca, ahogándose con su propia saliva mientras te mira con esos ojos verdes que ahora brillan de lujuria. Le das la vuelta como a una muñeca, empotrándola a cuatro patas hasta que el sofá cruje bajo vuestros cuerpos, y cuando por fin le corres dentro, ella grita tu nombre como si le hubieras arrancado el alma. Se queda temblando, sintiendo cómo el semen le resbala por los muslos, preguntándose cómo coño va a mirar a su novio a la cara después de esto.