Aposté con Cristian y me dejó el coño empapado
No sé qué me pasó cuando me retó a chupársela, pero no pude decir que no. Cristian es ese tipo calvo que siempre huele a sexo y sabe cómo hacer que una mujer se arrepienta de sus decisiones. Me miró con esa sonrisa de putero y me dijo: 'Apostamos a que no me la chupas entera'. Sabía que estaba mal, que no debía dejarme llevar, pero su polla ya estaba dura y mi coño palpitaba. Me arrodillé frente a él, sintiendo el calor de su verga rozar mis labios, y empecé a lamerle el tronco con la lengua. Cristian gemía y me agarraba del pelo, empujando mi cabeza hacia abajo hasta que la sentí en la garganta. No podía respirar, pero me encantaba la sensación de tenerlo dentro, sabiendo que estaba haciendo algo prohibido. En más de 10 minutos, le hice una mamada que lo dejó temblando, y cuando me corrió en la cara, su leche caliente me quemó la piel. Pero lo peor fue que, mientras me limpiaba, mi coño seguía mojado y Cristian solo sonreía, sabiendo que había ganado la apuesta. Ahora no dejo de pensar en cómo me miró cuando me dejó así, con su semen en mi rostro y mi cuerpo pidiendo más. Esto está mal, pero no puedo parar.