Sakura se deja empotrar duro por su rival
La rubia ninja siempre supo que su rival tenía algo especial entre las piernas, pero nunca imaginó que aquel día en el bosque acabaría con sus bragas en el suelo y el coño bien mojado de tanto mirarle el bulto bajo el pantalón. Naruto llegó borracho de emoción tras ganar el examen chupándose los labios con esa sonrisa pícara que la volvía loca, y antes de que pudiera reaccionar, la agarró por la cintura y la aplastó contra el tronco de un árbol. Su aliento caliente le quemaba la oreja mientras le susurraba guarradas al oído, y ella, en lugar de empujarlo, se dejó caer de rodillas en el barro con la falda levantada hasta la cintura, ansiosa por probar esa polla que tanto le había hecho babear durante semanas. Cuando se la metió en la boca notó cómo la verga palpitaba dentro de su garganta y empezó a chuparla con desesperación, sintiendo cómo le llenaba toda la boca mientras los gemidos ahogados se le escapaban entre las piernas. Naruto no aguantó más, la levantó en volandas y la empaló contra el árbol sin piedad, embistiendo con fuerza mientras ella chillaba de placer con cada golpe de cadera. La madera crujía al ritmo de sus cuerpos sudorosos, sus tetas rebotaban con cada embestida y el coño se le llenaba de leche caliente al correrse como una perra en celo, manchando el suelo de fluidos pegajosos. Él no se detuvo hasta dejarla exhausta, con las piernas temblorosas y el culo marcado por las manos de Naruto, que se corrió dentro con un rugido animal mientras le agarraba el pelo para obligarla a tragar hasta la última gota de su leche espesa.