Msvynaa se toca sola en su cuarto y yo no me lo pierdo
Msvynaa no sabía que la estaba mirando, pero yo ya no podía apartar los ojos de su culito respingón moviéndose al ritmo de la música. Al principio solo se balanceaba con los ojos cerrados, ajena a todo, hasta que notó mi presencia y su cara se tiñó de vergüenza. Pero en vez de parar, se mordió el labio y siguió, ahora con más intensidad, como si supiera que la estaba observando. Cuando se agachó para quitarse la ropa interior, vi que su coñito ya estaba húmedo, brillando bajo la luz tenue de la habitación. No pude resistirme y me acerqué, pero ella me detuvo con un dedo en los labios. 'Primero tú', susurró, y me empujó contra la cama. Sin perder tiempo, me bajó los pantalones y empezó a chuparme la polla con una habilidad que no esperaba. Gemí cuando sentí su boca caliente envolviéndome, y ella sonrió con malicia antes de acelerar el ritmo. Cuando ya no aguanté más, la giré y la penetré de una estocada, sintiendo cómo su coño apretado me envolvía. Ella gritó, pero no de dolor, sino de placer, y eso me volvió loco. La embestí más fuerte, sintiendo cómo sus tetitas pequeñas rebotaban con cada movimiento. Cuando por fin me corrí, su espalda quedó marcada por mis dedos y su ropa interior estaba tirada en el suelo, hecha un ovillo.