Mi madrastra se deja follar por mi polla dura
La madrastra de mi hermanastro siempre me miraba con esos ojos de puta cuando me veía pasar en tanga por la casa, y un día no aguanté más y la empujé contra la pared para meterle la polla hasta el fondo. Ella gimió fuerte cuando le arranqué el sostén y le chupé los pezones duros, mientras mis manos le apretaban las tetas grandes y rebotantes. La puse de perrito en la cama y le metí la verga bien adentro, sintiendo cómo su coño mojado se ajustaba a cada embestida. Ella gritaba '¡Sí, más duro!' mientras le agarraba las caderas y le clavaba la polla hasta el fondo, sintiendo cómo su culo apretado me apretaba la verga. Cuando le corrí toda la leche en la espalda, ella se quedó temblando, con la respiración agitada y el cuerpo sudado. Después, me lamió la polla limpiando todo mi semen, y me dijo que quería que lo hiciéramos otra vez, pero esta vez en la ducha. No pude resistirme y la empotré contra los azulejos, follándola duro mientras el agua caliente caía sobre nuestros cuerpos. Al final, los dos terminamos exhaustos, con las piernas temblando y el cuerpo lleno de moretones de tanto follar. Fue una tarde de sexo salvaje que nunca olvidaré.